• 60 Miércoles Santo UN ALMA EN CRISTO (1990) Libro 2

  • Sep 23 2024
  • Duración: 9 m
  • Podcast

60 Miércoles Santo UN ALMA EN CRISTO (1990) Libro 2

  • Resumen

  • Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales

    🎧 Audio 60

    📕 Libro II Un alma en Cristo

    11 de abril de 1990

    𝕄𝕚é𝕣𝕔𝕠𝕝𝕖𝕤 𝕊𝕒𝕟𝕥𝕠

    Hoy he estado en muchos de los lugares donde estuvo el Señor. Voy de emoción en emoción. Pero donde no podía contenerme ha sido en la roca de la Ascensión. En el Huerto el Señor me ha dicho que por la noche escribiría. Gracias, Dios mío, por haber permitido que yo esté en estos lugares. Gracias, Señor.

    Hija mía, ámame por todos aquellos que no me aman, por los que me desprecian y siguen abofeteando mi rostro. Hoy también digo, como entonces: Llorad, llorad hijas de Jerusalén por vuestros hijos. Si esto hacen con el leño verde ¿qué no harán con el seco?
    Hoy quiero decirte cuánta tristeza había ya en Mí cuando fui a orar al Huerto. Mis apóstoles estaban aturdidos; no acababan de entender. Veían al Maestro más triste que de costumbre y me observaban inquietos. Vinimos todos al Huerto; todos menos Judas, que ya había ido a venderme. Como cordero pascual dispuesto al sacrificio, ¡qué tristeza había en mi alma!

    Me acordaba de mi santa Madre y de María Magdalena, que también andaba inquieta observando al Maestro. ¡Cómo expresar, hija mía, tanto dolor, tanta tristeza! ¡Cuánta mezcla de sentimientos! Sobre todo de soledad. ¡Qué lejos estaban los hombres de Mí! Yo estaba solo ante lo que había de suceder. Les dije: No durmáis, orad. Y me fui un poco más lejos a orar al Padre. Ofrecí mi alma al Padre y mi angustia. Vi cómo se sucedían muchos acontecimientos. «Padre, que pase de Mí este cáliz; pero, si no puede ser, que se haga vuestra divina voluntad». Vi cómo se amontonaban los pecados de todos los tiempos. La humanidad pasó delante de Mí y los horrores que los hombres cometían se agarraban a mi alma como garfios de acero. Vi al maligno enseñarme, con risa burlona, cuántos hijos míos él se cobraría. Vi cuántos inocentes caerían y vi su gloria. Vi como el Padre preparaba el holocausto del cordero y cómo sería glorificado el Hijo del hombre. Vi a mis elegidos de todos los tiempos. Vi a los mártires, a los santos y santas que me seguirían. Vi la lujuria de todos los tiempos y, viendo el castigo, imploré al Padre pidiendo por todos mis hijos. Vi mi agonía y muerte y sudé sangre.

    Hija mía, todo lo que te he dicho, lo he dicho ya muchas veces. Es repetir los acontecimientos para que el hombre crea y se convierta. Pero ¡pobres hijos míos! Tan caros como me costaron y ellos derrochando la vida alegremente. ¡Cuántos y cuántos chillarán, y cuántos pedirán clemencia demasiado tarde para ellos. Y Yo tendré que juzgarles habiéndolos comprado con mi sangre! Ayúdame, hija mía. ¿Ves cómo sufre mi Corazón sagrado?
    En estos días de mi Pasión ¡cuán unidos estaremos en el amor del Padre! Llora como lloró Magdalena, llora por tu Amado y llora conmigo por los pecados del mundo. Tus lágrimas son perlas que pondré en el vestido que hago para ti. Ámame, que tu amor será lo que llevarás como ofrenda al Padre el día de tu muerte. Yo diré: Padre, mira cuánto me amó en vida, cómo vivimos los dos: su corazón vivió en el mío y Yo en el suyo. Quiso hasta el último momento hacer mi voluntad, que es la tuya, Padre. Vamos a llevarla a la morada que le hemos construido y que, por su amor, se mantenga ahora de tu luz. Que su alma alcance la alegría de los santos porque quien vive y muere en Mí, ya no morirá jamás.

    Ven, acompáñame mañana, que es Jueves Santo. Mira los lugares que visitarás y piensa que mi alma ya estaba preparada para el sacrificio. Prepárate tú para el tuyo y únete a mi divino Corazón. Piensa que en estos días recibirás la gracia del Espíritu Santo, como apóstol de Cristo, para que tengas valor para hacer mi voluntad y predicar mi santo nombre. Piensa que no es casualidad que estés aquí. Aquí estás para recibir gracias, para fortalecer tu espíritu y llenar de sabiduría tu mente: para prepararte para tu trabajo, hija mía.

    Grupo María Auxiliadora (1990). Un alma en Cristo Libro II

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